El Blog de Happy Change

Un espacio compartido para crecer, mejorar, superarnos y mirar la vida con optimismo. Desde aquí queremos acompañarte en esas situaciones cotidianas que nos invitan a reflexionar y a plantearnos si hay formas diferentes de afrontarlas.

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TERAPIA DE PAREJA

2020-02-12 11:15:00
Happy Change

Terapia de Pareja

Se acerca en el calendario San Valentín, ese momento que el marketing mundial ha elegido para montar todo un merchandise alrededor del amor. Quien más y quien menos, si tiene una relación de pareja, cuida en ese día tener un detalle o al menos “darse por aludido/a”. Y para los/as que no la tienen, ese día es quizás una llamada a la nostalgia de “lo maravilloso que es el amor”. Pero no siempre en el amor el camino está alfombrado de pétalos de rosa, ni siempre escuchamos música celestial cuando estamos con nuestra pareja. La relación de pareja, como cualquier otra, pasa por innumerables altibajos y a veces, más que una plácida compañía, se vive como una montaña rusa emocional de la que nos gustaría bajar, aunque sea en marcha. La realidad nos dice que la terapia de pareja es una de las formas de ayuda psicológica más demandada, y también una de las que mayor porcentaje de éxito consiguen:

Un 70% de las parejas que pasan por este tipo de procesos manifiestan que su relación ha mejorado notablemente y que han incorporado herramientas importantes para su día a día.

Cada vez son más las parejas que deciden emprender juntas un proceso de terapia que las ayude a reconstruir su relación o, si es necesario, a finalizarla de la mejor manera posible y con los menores daños para cada integrante. Las cuestiones por las que una pareja puede decidirse a acudir a terapia de pareja son variadas, pero entre las más comunes están:

Ø  Las discusiones continuas y los enfados repetitivos

Ø  Las dificultades en la comunicación

Ø  El sentimiento de malestar y tensión en la convivencia cotidiana

Ø  La incapacidad para perdonar infidelidades o desatenciones mantenidas

Ø  La rutina, la falta de deseo y pasión

Ø  La divergencia en los planes de futuro y las necesidades diferentes de cada miembro.

Seguro que en alguno de los puntos anteriores puedes reconocerte y situar tu relación de pareja… “¿Tenemos entonces que plantearnos acudir a terapia?” Pues está claro que no necesariamente. En muchos casos, si hay un deseo compartido de continuar el proyecto común, encontraremos los medios de superar estas crisis nosotros mismos, aunque sea costoso y nos lleve algún tiempo. Pero si las señales persisten sin que logremos desbloquear el conflicto, la mejor opción será sin duda acudir a un profesional que pueda ayudarnos. Aunque no existe “el mejor momento” para comenzar una terapia en pareja, porque cada pareja y cada relación es única y tiene sus tiempos, si hay algunas cuestiones que nos ponen en la pista:

Ø  Es mejor empezar el proceso cuando el malestar o las dificultades son evidentes, pero aún no se han cronificado.

Ø  Lo deseable es que los dos miembros esté n de acuerdo en querer resolverlos mediante una terapia de pareja, aunque lo más frecuente es que sea sobretodo una de las partes la que lo tenga más claro.

Ø  Tiene que haber un compromiso por ambas partes de implicación y participación, tanto en las sesiones como en el trabajo posterior a ellas.

Ø  Es importante tener claro que, aunque la intención sea “arreglar las cosas”, el futuro de la relación se irá perfilando durante el proceso.

En cualquier caso, siempre está en nuestra mano poner las mejores bases para que nuestra relación de pareja funcione ¡Qué por nosotros/as no quede! Será un magnífico regalo de San Valentín para este año que prestes atención y pongas de tu parte para reforzar algunas claves que harán que tu relación funcione:

Antes de responder, ponte en el lugar de la otra parte: Quizás seas de esas personas que van rápido por la vida y, por tanto, también suelen responder “rápido”. Esa velocidad, que para el 90% de las áreas de nuestra vida es deseable, no suele serlo en absoluto cuando hablamos de relaciones. Y menos aún si se trata de relaciones de pareja. No te dejes llevar por el “ya nos conocemos”, “más de lo mismo” o “lo que tienes que hacer es…” Levanta el pie del acelerador, párate y escucha. Pero escucha de verdad: solo si escuchas lo que tu pareja está sintiendo o pasando, si eres capaz de calzarte sus zapatos, puedes responder a lo que la situación requiere realmente, en vez de a lo “que tú piensas que la situación requiere”. Te sorprenderá lo distinto que puede ser…

Disponte a poner de tu parte… también: No todo lo tienes que poner tú ¡por supuesto!, pero también tienes que poner “lo que te toca”. Unas veces será más y otras menos, pero seguro que siempre hay algo que te toca poner a ti. Lo difícil a veces es saber cuánto tiene que poner cada parte y hacerlo, aunque se trate de pequeñas cosas: interés por lo que le sucedió a la otra persona, planes para realizar a dúo, valorar y agradecer los detalles, ceder en alguna cuestión que sea negociable, abrirse a los intereses que no compartimos pero que al otro/a le hacen crecer…

Sinceridad y claridad en lo que deseo, necesito o veo: Los paños calientes y las mentiras piadosas no son el mejor camino en una relación de pareja. Pero tampoco lo es la sinceridad descarnada que no busca el modo y el momento para expresarse. Los dos extremos solo aportan confusión en la relación. Cuando hay sinceridad y honestidad en la expresión de lo que piensas y quieres, no das lugar a los malos entendidos. En realidad, es una manera de trasmitir el respeto a la otra persona, de creer en ella como para desvelar nuestros deseos y sentimientos. Por supuesto que para expresarnos así es necesario que la relación sea suficientemente sólida, no una nube pasajera, pues tiene que poder sostener las discrepancias, no como una dificultad, sino como único camino válido para encontrar posteriormente “lugares comunes”.

Que tu energía esté puesta en construir, no en destruir: Aún en medio del mayor enfado, pon atención a que no se te vaya la mano en la crítica destructiva. Hazte más consciente en tu comunicación, evitando convertirte en juez de tu pareja. Eso no quiere decir que no digas lo que te desagrada o que no expreses tu desacuerdo: si hay algo poco agradable que decir, busca el momento y la manera de hacerlo con equilibrio, evitando que salga de cualquier manera en medio de una bronca. Recuerda lo que decía Shakespeare: “herir con la palabra es igual que herir con la espada: cura la herida, pero queda la cicatriz”.

No olvides el pasado, pero tampoco le des el papel protagonista: El pasado es solo eso, “pasado”. Quedó atrás y no tiene por qué volver al aquí y ahora constantemente en los desacuerdos. No se trata de hacer “borrón y cuenta nueva” de cualquier cosa, ni tampoco de olvidar. Entre otras cosas porque nuestra memoria no puede evitar recordar y no tiene un botón de reset como los artilugios técnicos que manejamos a diario. Utiliza el pasado para aprender de él y no cometer los mismos errores, pero déjale que siga en su sitio, “pasado”, y no lo traigas de vuelta muy a menudo.

Tener detalles es una actitud que no caduca: No hay nada que alimente más una relación, que los detalles. Pequeños gestos del día a día que, como el riego por goteo, son sumamente eficaces. Con ellos demostramos que la otra persona sigue siendo especial y ocupando un lugar en nuestra mente y en nuestro corazón.

 

Si te animas a trabajar en esta línea, seguro que tu relación de pareja lo agradecerá.

¡Feliz día de San Valentín!

 

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